Suelta el control
antes de que te controle.
La mayoría de las veces el tema que te cuento por aquí no lo elijo yo, el tema me elige a mí y se me repite toda la semana como diciendo “ya habla de esto, por favor”.
Y esta semana ese tema ha sido el control.
Pienso en esa sensación de control como pequeñas piedras que cargamos en la mano hasta que nos damos cuenta que eso ya no nos permite sostener algo más.
Esa sensación de control viene acompañada de una sensación de vigilancia constante: todo el tiempo estoy siendo crítica con lo que hago y quiero que las cosas salgan perfectas porque me da miedo que si no es así los demás se den cuenta.
Spoiler: nadie se da cuenta porque la única persona que se pone esa presión eres tú mismo.
Se nos pide que aprendamos a controlar nuestras emociones como si fueran un flotador que puedes sumergir en el agua y que ahí se quede en el fondo, pero no es así, de hecho pasa todo lo contrario y mientras más intentas sumergirlo más lucha por salir a la superficie.
Se nos comparten consejos para recuperar el control de nuestra vida, como si todo fuera una película y pudieras ponerle pausa cuando quieras e incluso regresar el tiempo y revivir tus momentos favoritos.
Pero pocas veces nos damos cuenta que la mayoría de las cosas que suceden en la vida están fuera de nuestras manos.
Así como tu estatura, la ciudad donde naciste, tu color de piel y varias cosas que forman parte de ti, hay situaciones en el mundo que no tienes esa capacidad de cambiar.
Y lo mejor que se puede hacer en esas situaciones es soltar.
Y algo que viene de la mano con esta palabra es la aceptación.
Aceptar la realidad es darme cuenta de lo que no puedo cambiar, pero no significa que me deje de importar.
Aceptar las cosas como son implica reconocer lo que tienes la capacidad de cambiar en este momento y dejar afuera todo aquello que no.
¿Lo que estoy intentando controlar en este momento es un hecho? ¿Hay algo que puedo hacer HOY para mejorar esta situación?
Muchas veces en el intento por controlar alguna situación lo que sucede es que te termina controlando a ti.
Repite conmigo: lo que es un hecho o una realidad no lo puedo cambiar.
Si no tienes la capacidad de cambiarlo o hacer algo en este momento que te lleve a mejorar esa situación, no le hagas espacio en tu mente.
O hazle espacio por un momento, pero luego busca la manera de dejarlo fuera de tu ser: escríbelo, siéntelo, cuéntaselo a alguien.
Suelta el control.
Curiosamente cuando logres soltar eso que creías que tenías que estar vigilando todo el tiempo sentirás que todo se acomoda de una mejor manera.
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Gracias por leer(me)
-Lau








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Qué lindo escrito Lau, me hizo reflexionar: Las emociones no se controlan. Se sienten y tienen un por qué. Entenderlo es parte de gestionarlas. ❤️🩹
Me recordó también a la frase que dice: hay cosas que no es necesario entender tan solo aceptar.
Antes buscaba controlar muchas cosas y hasta mi sentir. Soltar el control se dice fácil, pero no lo es tanto e implica a veces aceptar cierto riesgo. De todas formas, lo vale por el peso enorme que nos quita.🥹🙌
Me recuerda a la frase estoica: "Hay cosas que están bajo nuestro control, en tanto que otras no. Pero sí puedes controlar tu actitud frente a la incontrolabe". Estoy parafraseando porque no recuerdo con exactitud la frase, pero va por ahí. Muy buen texto. Gracias.